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Fin de Semana Especial. Capítulo III: CONOCER
Enero 9th, 2012 by yali
De pronto me acordé que no había deshecho la maleta y había traído unas cosas para Yago y con el retraso, el superbaño, la cena, el paseo, el ponte el pareo, todo tan seguido casi no me había dado tiempo de nada, un poco estrés todo tan rápido, pero se le veía con tantas ganas de agradar.
- “Se me ha olvidado una cosa perdona, le dije, tengo que ir a la habitación”.
- “Marcha, marcha”, contestó.
Voy conociendo un poco más a Yago, es especial conmigo, todo atenciones, no me ha dejado pagar nada, en su casa como soy invitado nada de nada, parece que tengo un siervo, yo estaría más a gusto sin tantas atenciones, pero es su casa, soy su invitado y lo que él quiera. Es muy majo, aunque tiene comentarios un poco raros, por ejemplo lo de esa pareja con la cría, que luego me iba a comentar y hasta ahora, no le pregunto, no me importa y a lo mejor lo incomodo, si se acuerda ya me dirá y si no, no pasa nada, un poco me ha sorprendido cuando ha calificado a los de la red social. Jooo, pues hay gente de todo.
Va dos veces que me he quedado desnudo delante de él y parece que se corta, tengo que moderarme más, no todo el mundo es igual de desinhibido, a lo mejor yo soy un poco “viva la virgen” para esto, pero me ha visto ya tanta gente en bolas que no se, es como normal, lo del pareo me parece un poco incómodo, se me mete entre los huevos y la ingle y por los mofletes del culo y entre que los paños tipo seda me dan un poco de grima y las cosquillas que me hace en las ingles, no se no estoy cómodo del todo, no pasa nada, hay que adaptarse: Cuando lo he visto solo con una camiseta y un pareo no se qué he pensado, se que Yago no es de los de aquí te pillo, aquí te mato, …., yo no ha venido aquí a follar ni a hacer cosas raras, me imagino que tampoco
es lo que desea él, para eso no me meto el porrón de kilómetros entre pecho y espalda, he venido a conocerle, a consolidar nuestra amistad hasta ahora epistolar, a poner cara a una persona que es muy especial para mí, a charlar, a divertirnos, a conocernos más, a hablar cara a cara. Cuando me escribo con Yago, a veces tengo la sensación que o no lee todo o que no comprende lo que quiero decir, vamos como si lo interpretara de otra forma, y desde el principio, me pasa, siempre sus comentarios me saben a poco, seré que yo soy un rollero, soy de letras, y él es más escueto, es de ciencias, pero a veces me falta en sus escritos, es sus mensajes algo, además parece que solo lo importante es lo suyo, tal vez es una apreciación mía, o un poco de egoísmo por mi parte porque quiero más contemplaciones, no sé, espero que ahora cara a cara nos entendamos mejor.
Casi estoy un poco mareado, ¿será la cerveza de la cena? pero llevaba gaseosa, ¡qué tonto soy!, con eso de que no bebo prácticamente nada, será también el estrés del día, supongo.
- “Mira Yago, casi se me olvidaba, te he traído esto de Lleida, un “Pastissets” que es muy típico y muy bueno, son como unas empanadillas pero van rellenas de cabello de ángel, ya verás que ricos , y una ensalada de frutas, que a mí no me gusta mucho, , también dos botellas de vino D.O. Costers del Segre un reserva y un crianza, si te gusta el vino verás que rico es el vino que hacen en la provincia de Lleida y como quería que tuvieras algo más personal o que no fuera fungible como esto te he comprado este libro que más parece por su tamaño una enciclopedia, es sobre El Transiberiano, tiene mogollón de fotos, me parece que una vez me dijiste que te gustaba ese viaje, mira le he puesto una pequeña dedicatoria”.
Yago estaba con los ojos abiertos como platos, yo creo que no se esperaba nada.
Estaba alucinando con lo que le había traído de Lleida. Vaya detalles.
- “El vino lo voy a guardar aquí y lo guardare para una comida especial. El resto lo meto en el nevera, creo que es lo mejor”, comentó.
Puso en un plato, uno para cada uno, unas cuantas Pastissets y lo llevo para el salón. Al entrar pudo verme sentado, pero moviéndome, como que no estaba cómodo. Me dio el plato y se puso en el charlón, tumbado, se ve le gusta ese lugar. Encendió la tele.
- “¿Qué canal te gustaría ver?”
- “Buff, chof choff”, me da igual conteste, con la voz tomada, porque casi me atraganto.
Yago se rió y puso la Neox, que echaba una película en ese momento. Fue entonces cuando comentó lo sucedido en la terraza:
- “Aquella pareja que vimos en la terraza, era mis ex amigos, aquellos que te comente que me dieron de lado cuando las cosas se pusieron mal -asiento con la cabeza- después aun de 6 años sin hablarnos me pongo muy nervioso cuando los veo, bueno cuando lo veo a él, ya sabes mis sentimientos hacia él.”
Me quedó mirándolo, pero a la vez no paro de moverme. Yago continúo:
- “Bueno y ¿que te ha parecido la Pola de noche?”.
- “Está bien, es un sitio muy acogedor. Lo tienes todo muy cercano, puedes andar e ir a cualquier sitio en poco tiempo. Mola”.
- “Y ¿que te parece mi piso?. Porque antes no te pregunté”.
Mientras yo seguía incomodo, movía el pareo constantemente.
- “El piso esta genial, vaya cocina que tienes, me encanta está muy bien”.
- “¿Te pasa algo?- me pregunta - parece como que no estuvieras incomodo”
- “Buenoooo,…”
Pense ¿cómo le digo que no me gusta el pareo, sin que se sienta ofendido?
- “Guille puedes decirme cualquier cosa, sabe que tenemos confianza suficiente para decirnos las cosas. Los mensajes que nos mandamos siempre ponemos las cartas sobre la mesa”.
- “Bueno si hay varias cosas. Primero, el hecho de que este invitado en tu casa, no quiere decir que no pueda hacer nada. Se que bueno, tu lo haces con buena intención y que pretendes agradarme, pero yo no quiero ser un mueble y si puedo recoger la mesa o barrer la cocina me gustaría hacerlo –Yago me mira atentamente-. Segundo, no siempre tienes que pagar tú. Ya estás haciendo mucho invitándome a tu casa, ese dinero que me ahorro en el hostal u hotel, mira me gustaría poder disfrutarlo los dos -me sigue mirando, me da un poco de miedo- . Y tercero, bueno, no me gustan los pareos, soy de andar más suelto, más alegre, no sé si me entiendes.”
No que me había quitado el ojo, se incorpora, se sienta y mientras temo su reacción, me comenta:
- “Generalmente soy muy mío en lo que respecta a mi casa. Me gusta hacerlo todo a mí, pero si quieres ayudarme recogiendo la mesa, no te voy a negar eso. Segundo, de acuerdo, si te parece podemos hacer un fondo común y pagar a medias los dos”.
Me voy tranquilizando, pero de repente hace algo me inquieta, Yago se levanta y se quita la camiseta y prosigue:
- “Tercero, yo cuando estoy solo, suelo estar desnudo, me gusta mucho estar desnudo, hago nudismo en las playas y en casa de mis padres tomo el sol siempre desnudo. Si no me he puesto desnudo delante de ti, tal vez es por timidez y porque aunque nos hablemos desde hace meses por el chat y nos mandemos mensajes, todavía no tengo la confianza contigo y tampoco quería que pensaras mal de mí, pero que recoño, tu ya me la viste en fotos así que pal caso patata”. Y se quito el pareo y se volvió a tumbar en el sofá, en ese sofá donde hizo una galería de fotos espectacular.
Me quede mirando extrañado, esboce una leve sonrisa. Así que me levante e hice lo mismo, me quite el pareo y me tumbe en el sofá. Al final ahí estábamos los dos, desnudos, uno enfrente del otro, como nuestras madres nos trajeron al mundo. Seguimos hablando, contando anécdotas, como el primer mensaje que le puse a Yago, en una foto suya, en el que le puse que me daba miedo o como nos enzarzamos en una discusión por una foto y un pañuelo mal puesto. La tele estaba encendida, pero era como una mera acompañante. Así hablando de nuestras cosas, nos dieron las doce y media, bostece. ´
Entonces me dijo:
- “Veo que estás cansado, es mejor irnos para la cama. Tenemos muchos días para seguir hablando. Así que venga los dos para la cama.”
Nos levantamos los dos del sofá, recogí los platos mientras Yago me miraba, él recogió los pareos los doblo. Mientras fui a la cocina y metí los platos en el lavavajillas. Cuando me di la vuelta ahí estaba él, desnudo, observando. Encendió la luz del pasillo, abrió la puerta de mi habitación, pase delante de él.
- “Guille que descanses, espero que pases buena noche”. Al pasar me dio una palmadita en el culete. Me sorprendí; solo le dije:
- “Buenas noches Yago, que descanses también”.
Se fue para su habitación, apago la luz del pasillo, sentí como cerraba su puerta. Entré en la habitación, cerré la puerta, me eche en la cama, la había abierto Yago, puse los brazos detrás de la cabeza, pensando ¿porque me habrá dado un cachete en el culete?.
Estaba en la cama, después de haber ido al baño y cepillado los dientes, con la piel todavía muy suave después de ese baño relajante, pensando en todo lo ocurrido, sentí un poco frío y me tapé, me acurruqué, casi no me había despedido de Yago, él me había dado un palmadita en el culete, yo no supe ni darle un beso de buenas noches. Es curioso, ni nos habíamos dado un abrazo, ni un beso, creo que ni nos habíamos estrechado la mano cuando nos habíamos visto, casi nos habíamos tratado como dos extraños, …., pero todo lo demás … ¡qué tarde tan bien aprovechada!, ¡qué delicadeza conmigo!, un poco extraño lo de la noche, el pareo, ahora me lo pongo, ahora me lo quito, ahora ambos desnudos, no sé, que situación, más rara y más extraña, me volví a acurrucar.
Noto que me dicen
- “Chiquitín, (otra vez chiquitín con lo poco que me gusta), buenos días chiquitín”.
Es Yago, he dormido de un tirón, no me he dado ni cuenta, ha sido perfecta la noche, no he extrañado la cama y ahora aquí estoy boca arriba en la cama, destapado. Mientras él está sentado en el lado de la cama, mirándome con una sonrisa, acariciándome el pecho, ya está aseado y vestido, yo en bolas, con esa elevación mañanera que padecemos los jóvenes, también animada, claro, por los suaves roces de los dedos de Yago por mis pezoncillos, ¡qué a gusto me encuentro!
- “Buenos días, son las nueve, ¿has descansado bien?”, me dice.
- “Hola, buenos días”. Casi no me salen las palabras, tengo todavía la boca adormilada.
- “¡Qué guapo estás a estas horas! – Exclama Yago- oye esto de aquí lo tienes vivo”.
- “Si, je,je, este se despierta antes que yo”, le contesto.
Yago entonces se vuelve un poco sobre mi vientre que sigue acariciando con la mano que antes lo hacía sobre el pecho, se inclina y me da un beso, un cuidadoso beso en ese descarado miembro que saluda al nuevo día
- “Pues si también está despierto, también le doy los buenos días”. Me dice y sin dejarme casi ni decir nada, pregunta:
- “¿Qué te hago de desayunar? ¿Qué quieres que prepare? ¿Zumo recién exprimido, tostadas, cola-cao, queda trenza de la que trajiste, huevos fritos? Lo que quieras”.
Le contesto que suelo desayunar más bien poco, un café con leche largo de café y poco más. Con un vale de acuerdo terminó la liturgia mañanera, Yago marchó hacia la cocina, situación que me dejó un poco, … con lo bien que estaba, ahí, me hubiera dejado acariciar mucho más y ese casto beso podría haberse prolongado un poco más o haberse repetido o repartido, tal vez todo era un tanteo, bien, está bien irse conociendo, ir conociendo las sensaciones del compañero.
Me duché, una ducha rápida de esas que terminan con agua fría, de esas tonificantes y que espabilan rápidamente, aseo, dientes, un poco de hidratante en la cara, frente y cuello, me peino con los dedos los cabellos mojados, nunca me seco el pelo después de la ducha, me perfumo: la colonia y el desodorante que nunca me falten y listo a vestirme.
Y como todas las mañanas el ritual de qué calzoncillos me pongo, son los gayumbos una prenda que me encanta, me vuelven loco, los que me conocen me regalan porque saben que es mi prenda preferida, uso tanto bóxer como slip e indistintamente, nunca tanga me parece incómodo y hasta hortera. A veces dos o tres cada día, cada vez que me ducho o me cambio me pongo uno limpio, tata Berta, que es nuestra tata en casa de mis padres dice que hay más colada de mis calzoncillos que del resto de ropa de la familia, lo mío es un vicio, voy a estrenar, unos bóxer color rosa con la cintura y los ribetes negros, me los regaló hace unos días Fran, compró dos iguales, tenemos la misma talla de culo, uno para cada uno. Fran es muy de comprar cosas iguales, idénticas, una para cada uno, dice que así cuando las usamos nos acordamos el uno del otro y es como si estuviéramos más cerca, creo que tiene razón. Me miro en el espejo, me quedan bien,
como esta habitación tiene tantos espejos, es fácil verse, buen culo, buen paquete, son bonitos, perfecto, vaquero, polo salmón y a desayunar.
- “Buenos días Yago, ya estoy listo y preparado para un día asturiano a tope”.
Yago está de espaldas en la cocina. He llegado hasta él, se da la vuelta y le doy un beso, le robo un beso en los labios, un pico. No reacciona.
- “Gracias por despertarme tan bien, buenos días Yago, he dormido de puta madre y ahora después de la ducha estoy dispuesto a comerme el mundo”.
- “¿Qué vamos a hacer?”-pregunté a Yago mientras él me ponía un tazón bien grande con café con leche, mucho más café que leche como a mí me gusta, en la mesa había un plato con unas pastas con muy buenas pintas pero que yo no había visto nunca.
CONTINUARA……..
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on Enero 10th, 2012 at 15:57
Tercer capitulo y sigue sin haber sexo, menos mal que pones fotos
jajajajajaja Buen trabajo Yali como siempre, como en todas las
historias…
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on Enero 10th, 2012 at 21:16
Gracias por tus comentarios Apolo, siempre leyendo, siempre
apoyando mis escritos. ¿sexo? pronto, pronto, jejejejeje. Saludos
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on Enero 10th, 2012 at 14:04
Me encanta cuando Guille, despues de comerse tanto el tarro, se
queda sin palabras para contestar, muy cómico. Y los quiebros que
hace Yago geniales. Un relato entretenido, interesante, divertido,
ágil, sorprendente… Gracis por compartirlo
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on Enero 10th, 2012 at 14:50
De nada. Esta historia es muy importante para mi, por el signifcado
de la misma. Me alegra de que te este gustando. Saludos
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on Enero 10th, 2012 at 10:41
lloro, lloro y no encuentro consuelo quiero morirme es q no aguanto
+ ¿x q? ¿x q? tdos se han olvidado d mi, ya no m necesitan solo,
desasosegado, inseguro m falta, m falta tanto, lo necesito tanto
solo encuentro consuelo en estas historias de yali x donde voy? x
donde sigo? q hago? yo solo quiero morirme
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on Enero 10th, 2012 at 14:56
No estas solo adrian, seguro que en tu vida tienes a tu alrededor
gente que te apoya, que te escucha y que puede guiarte el camino a
seguir desde este momento. Gracias por cometar que en mis historias
encuentras consuelo. No quieras morir, quiere vivir, que tienes
mucho que recorrer aún y muchos momentos bonitos que disfrutar.
Saludos. Cuidate. Ya sabes donde estoy.
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on Enero 9th, 2012 at 19:15
la excelencia hecha texto
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on Enero 10th, 2012 at 14:50
Gracias por sus palabras. Un saludo
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