Categoría
Últimas Entradas
- Secreto confesado
- Fin de Semana Especial. Capítulo VII: DESPEDIDA
- 7 Frases para San Valentin
- Fin de Semana Especial. Capitulo VI: PLACER
- Fin de Semana Especial. Capitulo V: TARDE DE DOMINGO
- Fin de Semana Especial. Capitulo IV: SABADO
- Fin de Semana Especial. Capítulo III: CONOCER
- FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2012
- Fin de Semana Especial. Capitulo II: Encuentro
- Fin de semana especial: Capitulo I: La llegada
- Fin de semana especial (Prólogo)
- 80 Euros por una mentira
- Me gustaria…………
- Hace dos meses
- Comunicaciones de Nuevos Relatos
- Química: Teoría o Práctica (Capítulo Final)
- Química: Teoría o Práctica (Capitulo III)
- Química: Teoría o Práctica (Capitulo II)
- Química: Teoría o Práctica (Capítulo I)
- Carta Abierta
- Para mi Joven amigo
- Algo estupido
- El que tiene un amigo, tiene un tesoro.
- Amistad
- Para la Reflexión
- yaliloquios: ¿somos los gays los mas homofobos?
- Comentarios sobre Cartas Personales, Pensamientos en GAYBOOK
- Comentarios Artículos en GAYBOOK
- Comentarios Relatos en GAYBOOK
- Más que amigos
- EL PRIMER PARTIDO
- Maluba
- Aquel Chico
- Treinta Horas
- El reencuentro (Capitulo Final)
- El Reencuentro (Capitulo II)
- El reencuentro (Capitulo I)
- Tenis y Algo Mas
- Probando nuevas Sensaciones
- Primera Vez
- Agosto: Tenis y Placer
- Pasion Policial en el AVE
- Piscina Ardiente
- A veces, poquito a poquito
Treinta Horas
Agosto 20th, 2011 by yali
un tazón grande, bien grande fundamentalmente de café bien calentito, recién hecho y humeante enfriado con una pequeña cantidad de leche era su desayuno, acompañado de las noticias de la radio y la lectura del periódico que como cada mañana el repartidor le dejaba en la puerta de su domicilio. Cada día de fiesta ese rito del desayuno era lo que realmente le daba marcha a Raúl, desde que se separó de su esposa eso era lo que más le hacía sentirse feliz, sin dar explicaciones a nadie, bien por que lo hacía a la hora que él quería, porque se entretenía en ello el tiempo necesario o bien porque lo hacía vestido como le venía en gana.
Estaba poniéndose un pantalón tejano cuando sonó el teléfono.
- “Hola Raúl, ¿qué haces? Ayer estuve de trabajo aquí cerca he dormido en un hotel y antes de volverme a Madrid me he dicho ¿qué hará este hombre?”. Era Fernando, un joven empresario, madrileño que al poco de su divorcio había conocido Raúl en la boda de una prima suya, era ya dos años los que habían pasado desde aquello, y aunque siempre había tenido Raúl algún escarceo con chicos, había sido con Fernando con quién había conocido o mejor dicho reconocido su homosexualidad. Eran ya dos años de conocerse, escapadas de fin de semana el uno al domicilio del otro, unas pequeñas vacaciones juntos. Eran dos buenos amigos que compartían, alegrías y tristezas, confidencias y vivencias, el sexo entre ellos iba más allá de ese revolcón triste y anónimo en la habitación de un furtivo hotel. No era su relación sexual algo imprescindible en la vida entre ambos, pero era un complemento perfecto en esos momentos de coincidencia. Dos años vividos intensamente, ambos se resistían a que lo suyo se quedara en una mera relación de “follamigos”, pero,… el uno con negocios en Madrid y Raúl era mecánico especialista en un taller de Tolosa. La distancia, qué mala compañera es a veces.
- “Genial, porque hoy libro, tengo todo el tiempo del mundo ¿porqué no has venido a dormir a casa? ¿en qué hotel estás?” dice un entusiasmado Raúl.
- “Estoy en Donosti-contestó Fernando-en el Hotel Niza, ya sabes al lado de La Concha”.
- “Venga, voy para ahí, ¿dónde me esperas?”
Mientras Raúl se acercaba a San Sebastián o Donosti como él decía a Fernando que estaba recién duchado le daba tiempo a cambiarse y a desayunar tranquilo.
- “Esta es su cuenta, Señor, aquí la factura y aquí su tarjeta y documentación. Espero que haya tenido una estancia agradable entre nosotros”; no pudo terminar la recepcionista del hotel de hablar con Fernando, un hombre joven, alto, moreno de cabello revuelto, alborotado por irrespetuosos rizos, se acercó al mostrador y dirigiéndose a Fernando le dijo:
- Ya me encargo yo de su equipaje, Señor. Fernando sorprendido se volvió, su cara cambió por completo
- Raúl, ¿ya estás aquí? Qué rápido. Un abrazo, un par de besos en las mejillas. Despedida de recepción. Unos caramelitos del mostrador para el bolsillo. Equipaje y a la calle.
- Tengo aquí en el parking de La Concha el coche.
- Yo también lo acabo de aparcar aquí, deja la bolsa en tu coche que iremos con el mío por ahí ¿Hasta cuando te quedas?
- Tengo libre, si te va bien ¿hasta mañana después de comer?
- Estupendo, contestó un feliz Raúl.
Habían pasado casi 30 horas desde el abrazo en la recepción del Hotel en San Sebastián. Zarautz, Loyola, comida en Guetaria, tarde en el Monte Igueldo, cena en Donosti de pinchos por “El Antiguo”, noche entre Donosti y Tolosa. Irún, San Juan de Luz ya en Francia. Hoy habían comido en casa, como buen vasco Raúl era buen cocinero, había preparado unas pochas con almejas y unos chipirones rellenos, de postre habían pillado unos dulces a base de queso, crema y arándanos, excelente, todo la habían regado con Txacolí de Guetaria. Mientras esperaba el café, humeante, caliente, recién hecho para cortar con un poco de leche fría como a Fernando le gustaba, aun su paladar recordaba ese trozo de Idiazabal que había probado antes de comer, aun parecía que percibía su olor característico ahumado. Esperaba ese café y recordaba lo intenso de esas treinta horas con Raúl, los momentos de risas, de camaradería, la juerga, la tertulia en Guetaria después de comer donde habían repasado temas más serios, menos frívolos, habían hablado de temas empresariales de Fernando, de algo de la exmujer de Raúl. Configuraba en su mente el balance, delicioso recuerdo de esas horas, recordaba cómo habían pasado la noche, ambos desnudos como dos amantes incipientes, bien unidos uno a otro, se habían quedados dormidos como dos bebes, casi ni se habían acariciado, el cansancio, la juerga, la noche,….
- ¿A qué hora marchas?
- No quiero que se me haga muy tarde, si me dejas me acuesto un rato y luego me voy ¿o tenías otro plan para ahora? preguntó Fernando a un Raúl ávido por agradarle.
- No. No, perfecto
Habría pasado casi una hora de siesta y Fernando empezaba a desperezarse cuando notó que Raúl entraba con sigilo en la habitación, se quitaba el polo y el pantalón, se descalzaba y se acostaba a su lado. Fernando ya casi despierto le abraza. Se besan. Se acarician, poco a poco como descubriendo, palpando, tactando cada parte del otro. Como cada uno sabe las preferencias de su acompañante se dedica más a ello, para así mutuamente complacerse poco a poco, ambos, se aman como dos recién enamorados, terminan de descubrir centímetro a centímetro cada uno en cuerpo del otro, se desnudan, se besan, se besan todo en cuerpo parece que no queda un ápice si ser besado, ni una sola parte de cada cuerpo ha quedado sin su merecido beso, caricias, con detenimiento donde saben que se gustan, a alguno casi se le escapa ese líquido cargado se semillas de vida, pero se aguanta, espera, continúan, están dedicándose uno a otro en esas partes delicadas, partes que están en plena efervescencia, no puede aguantarse más y se viene, se viene totalmente ha sido tanto el placer que ha recibido, el otro se abandona, cae semitumbado sobre el cuerpo del otro y también finaliza, se miran se ríen, como dos chiquillos que han hecho una trastada quieren esconderse debajo de la sábana, se besan, experimentan los labios de cada uno el contacto intimo de su cariñoso compañero.
Han encendido la luz, ambos parece que están contemplando el techo de la habitación como si inspeccionaran, como si buscaran algo, la mirada perdida escudriña la lámpara que Raúl se había traído ya hace tiempo de un bazar de Tánger y que pendía del techo de su habitación. Fernando en ese momento, como si estuviera todo calculado, todo premeditado pasa una pierna sobre Raúl, el pene del primero, totalmente relajado se alberga en su vientre, parece que quiere entran sin caber en el obligo del segundo, alarga la mano, llega a su pantalón que está en el suelo, mete mano en su bolsillo, coge un pequeñísimo paquete, lo abre, saca un objeto cilíndrico, fino, elegante, lo introduce en el dedo anular de Raúl y como si susurrara al viento, con una dulce y melodiosa voz le dice:
- ¿Quieres casarte conmigo?
Posted in Relatos | | | 3 Comments
3 Responses to ' Treinta Horas '
Leave a reply
Calendario
Ultimos Comentarios
- Ricardo en Secreto confesado
- Eneko en Secreto confesado
- apolo en Secreto confesado
- yali en Fin de Semana Especial. Capítulo VII: DESPEDIDA
- Eneko en Fin de Semana Especial. Capítulo VII: DESPEDIDA
- yali en Fin de Semana Especial. Capítulo VII: DESPEDIDA
- Ricardo en Fin de Semana Especial. Capítulo VII: DESPEDIDA
Subscribete
Buscar
Blog Traffic
Pages
- Last 24 hours: 51
- Last 7 days: 445
- Last 30 days: 1,871
- Online now: 5


on Agosto 22nd, 2011 at 22:33
Bueno un buen escritor debe cubrir todo los campos. Pues despues de
otra publicacion erotica, pondre una historia de cuatro capitulos
casi pornograficas, salvaje, porque me apetecia realizarla. Me ha
gustado como ha quedado. Espero que guste al resto de la gente. Por
cierto, gracias a los dos por leer mis historias. Un saludo
Report This Comment
on Agosto 22nd, 2011 at 16:00
Hay dos tipos de historias tuyas, las casi pornográficas y las
elegantes y eóticas, esta última es de este orden, elegante,
erotica, dulce y dedicada. Escribes mucho mas bien en este segundo
tipo de historias, ya sabes que esta es una maravillosa historia.
(Un secreto a mi pareja le gusta esta más que Aquel Chico, a mi al
revés)
Report This Comment
on Agosto 20th, 2011 at 23:39
Esta historia se la dedico a un muy buen amigo mio, que hoy a las 3
de la madrugada ha perdido a un ser muy querido por el. Me lo ha
dicho a las 8 de la mañana. Mis ojos se llenaron de lagrimas. Deje
lo que estaba haciendo para contestarle, para darle mi apoyo en
estos momentos tan duros para el. Ya no podra disfrutar de esa
compañia que tanto le alegraba la vida. Esta historia se la dedico
a él, porque aunque alguna vez este de bajón, aunque tenga mil
cosas en las que esta pensando, aunque tiene una relación con un
ser maravilloso y único, siempre tiene un pensamiento noble,
siempre tiene un mensaje, siempre tiene una llamada, siempre tiene
un detalle hacia mi persona. Yo que a veces soy un insensible con
él, yo que muchas veces no me percato muchas veces de sus
necesidades, de sus momentos dificiles, yo que a veces he
desconfiado, yo que a veces le he tratado mal, siendo tan injusto,
como ayer, que le falle, al dudar de el. En cambio, mi AMIGO,
siempre esta ahí, siempre dandome cariño, siempre apoyandome,
siempre a mi lado. Yo quiero hacerle este pequeño homenaje, porque
él hace con sus actos, con su forma de ser, que me vuelva cada día
menos desconfiado hacia la gente; Él hace que intente abrir mi
corazón en busca de ese amor tan deseado, él hace que yo quiera,
que me esfuerce a ser mejor persona día tras día. No permitire que
me deje nunca. No voy a perder a mas personas que me importen, que
me quieren tanto. Cuanto lo quiero, cuanto lo necesito. Va por ti,
AMIGO. Te quiero mucho, mi joven amor.
Report This Comment