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Agosto: Tenis y Placer
Agosto 20th, 2011 by yali
14 de agosto. Era un sábado, soleado, aquella mañana me encontraba solo,
porque mi familia se había ido a León, el fin de semana y mi amiga Andrea, se había ido con su marido a ver a su familia a Irún. Así que no tenia grandes cosas que hacer, y lo mas seguro que me quedaría como se dice vulgarmente, arrascándome los huevos en el sofá. En ese momento, mi móvil sonó. Un mensaje. Era Raúl, preguntándome si tenía algo que hacer esta tarde, porque quería echar un partido de tenis. Antes de darle la contestación llame a las instalaciones para reservar pista. La había libre de 6 a 8. Le mande un mensaje confirmándole el horario, y le dije que yo subiría a tomar un poco el sol, por si le apetecía. Me contesto que le parecía bien.
Raúl es un chico de 20 años, que conozco ya hace 8 años, pues coincidía mucho con el en las pistas. Ya cuando tenia 14 años, el crío, me llamaba mucho la atención cuando en la pista de al lado, se encontraba jugando con su padre. Ya siendo el más mayor, coincidimos en clases de tenis, y por casualidad nos pasamos los móviles y empezamos a jugar partidos. Para el, era como un hermano mayor, al que contar las confidencias y hacer preguntas sobre temas sexuales.
Subí a las 3 a la piscina, allí me encontré a Raúl. Alto (180), moreno, definido por el ejercicio (tenis y natación), con unos labios perfilados, que incitaban a besarlos y perderse en ellos mucho tiempo. Ojos avellana, con esa mirada triste que denota una gran inteligencia. Nos tumbamos, nos pusimos hablar y a contarnos cosas. Risas de las burradas que yo soltaba cada poco y llegaron las 6 y nos pusimos a jugar al tenis. Hacia 33 grados, un bochorno increíble pero a mi esos son los días que mas me gustan jugar. Y ahí estuvimos dándole a la raqueta dos horas. El resultado final fue 1-6 7-6 (3) 6-3. Gane yo, como siempre que hace calor, porque Raúl, aunque pega golpes duros, planos, carece de resistencia física. Yo soy como una pared, venga una y otra vez a devolver bola.
Terminamos el partido, y le comento que va hacer esta noche. Que yo no tengo ningún plan. Que si quiere venir a cenar a mi casa, y después nos vemos una peli de BOND, ya que tengo las 22. Me dice que vale. Así que cada uno para su casa, ducha rápida y después preparar la cena. Llega Raúl, nos ponemos a cenar y nos vamos al salón para ver la peli. Preparo unas palomitas. Después de dos horas de tiros, explosiones y demás aventuras amorosas termino la película. Yo quito el DVD. Compruebo que Raúl, se había quedado en boxer. “¿te molesta?”. Yo asiento con un NO moviendo la cabeza, mirando ese cuerpo tan maravilloso; hago lo mismo, pero yo me pongo en pareo. La gente, la mayoría me dice que debe ser incomodo usar esa prenda, pero es que yo me encuentro comodísimo con ella. Así ando casi desnudo, pero si llega alguien de improvisto, pues no ocurre nada.
Pasaba el tiempo, y entre charla, y carcajada, Raúl, se levanta a por una bebida. Cuando regresa, se queda mirándome y se acerca a mi, dándome un beso. Yo quedo sorprendido, pero correspondo al beso y me dice: “Pedro me siento tan bien contigo, tan a gusto que no encuentro explicación alguna”. Sigue besándome. Yo cada vez más bravo, más caliente, con aquellos besos, con aquellos abrazos, sintiendo esa piel joven rodeándome. Sin más le comento: “Acompáñame por favor”. Lo llevo a mi habitación, abro las ventanas de par en par, subo la persiana, y enciendo una luz, tenue, del cabecero. Me siento en la cama y dando una palmadita en la cama, le digo: “ven siéntate, vamos a conocernos mas a fondo”. No pregunte más, no hice ningún otro comentario. Simplemente lo coji por la mano, lo senté a mi lado y comencé a darle besos, a terminar de desnudarlo. Los dos nos pusimos sobre la cama.
Los dos cuerpos desnudos, estaban sobre la cama. Raúl boca abajo, el de Pedro boca arriba, relajado después de todo las caricias, besos, mamadas, arrumacos que ha hecho Raúl sobre su cuerpo de 36 años. No hay mayor placer para alguien de mas edad, que el sentirse deseado por una piel mas joven, mas tersa, mas suave.
Yo estaba tumbado, recuperándome, del placer que me había proporcionado Raúl, y al oír las palabras de este: “Pedro ahora tú, hazme tuyo”, mire para el lugar donde esta Raúl. Vuelvo mi cabeza, lo veo, tumbado boca abajo, con su rostro mirando al mio, que después de tanto tiempo refleja felicidad; mis ojos brillan como hacia tiempo que no lo hacia. Siento un gran aprecio por Raúl, un cariño muy especial, porque Raúl siempre le mandaba mensajes, comentándole sus anedoctas, sus inquietudes, sus aventuras amorosas……
Entonces me incorporo, poniéndome lateral, siempre mirando a sus ojos, a los labios de Raúl, y me acerco a la espalda de este y con las yemas de sus dedos, comenzó a recorrerla, suavemente. Parecía como que estaba escribiendo algo, en su espalda. Escribía los nombres de ambos y los recubría en un corazón. Me incorporo mas, lo pongo en medio de la cama, colocándome encima, para besarle el cuello, los lóbulos de las orejas, y con la lengua recorrer toda la espalda. Emanaba un olor corporal, que me hacia subir mas el libido, me gustaba el sabor de esa piel, su olor. Entonces llego a esas montañas jóvenes, estrechas, dulces, que tanto placer me provocan. Toco esos glúteos, que estaban duros, pero tenían ese punto joven, de ser tan perfectos, sin pensarlo dos veces, le doy besos por las dos nalgas. Entonces me pongo, más atrás, separo esos glúteos, contemplando esa línea tan perfecta y tan cuidada. Estaba en el paraíso. Tiene el culo como me gusta: limpio, completamente depilado, acerque mi rostro, saco la lengua, y comenzó a recorrer esa línea, parándome en el ojete, para humedecerlo lo más posible. Con la yema de los dedos, hacia masajes circulares en el ano de mi joven amante. Vuelvo a meter la lengua, a seguir humedeciendo aquella zona; mientras escuchaba un leve gemido de placer. Mi miembro, erecto, duro, estaba a punto de reventar, no podía imaginarme cuanta belleza estaba a su frente y que pronto seria suya.
Di la vuelta a Raúl, me puse encima de el, acercándome a su cara, besando sus labios carnosos y perfilados, los lóbulos de las orejas, los cuales, mordisqueo un poco; bajo por el cuello, y estuve comiéndole los pezones durante un buen rato. Lamí su pecho, su abdomen, hasta llegar al miembro, el cual, era mas grande que el mio, y mas gordo, pero en vez de acomplejarme, lo meti en la boca, lamiendo ese capullo descubierto, y en ese momento, Raúl, gime, emite un sonido tan sexy, tan espiritual, que me recorrió un leve hormigueo por la espalda, del placer que estaba sintiendo en ese momento.
Después bajo a los huevos, jugando con ellos, metiendo la bolsa en mi boca, para seguir continuando a ese gran objeto de placer, por el yo siento predilección; otra vez introdujo, la lengua en su ojete, jugando con el, haciendo masajes e introduciendo el dedo. En ese momento, la cara de Raúl, dio un respigo, el gimió, se levanta y me dice: “poséeme Pedro, quiero sentirte dentro de mi”.
Me moví y fuí a la mesita. Cojo un condón, me tenia cogido de la mano, y me la quito de ella, entonces: “quiero ponértelo yo, quiero hacerlo yo, sentir primero en mis manos, tu polla dura, para después sentirla dentro de mi”. Se rompe el precinto, saca el condón, me lo coloco, deslizándolo suavemente por mi miembro, que a pesar de ser mas pequeño, mas fina que la de suya, estaba dura. Estuvo jugando un rato con el, lubricándolo. Entonces me pongo enfrente de él, lubrico con gel su ano, comenzó a introducirle poco a poco mi polla. Raúl sentía como se iba metiendo mientras sentía como se introducía despacio en el ano, en el joven ano de compañero de tenis. Estaba en una nube. Mi pene en un joven de nuevo, mis 36 años ahí frente a un joven de 20, cuyo rostro denotaba que estaba disfrutando, sus gestos lo decía, sus ojos estaban en blanco.
Una vez introducida comencé a moverme poco a poco, lentamente, para que su ano se fuera aclimatándose. Estuvimos así varios minutos, en esa posición.
Después puse sus pies sobre mis hombros y continúo amándole. Raúl disfrutaba, su rostro lo decía. El mío estaba completamente relajado, estaba por fin, después de tanto tiempo disfrutando de un buen momento de sexo.
Luego me tumbe boca arriba, mi miembro estaba duro no había retrocedido ni un milímetro. Se puso encima de mí e hicieron varias posiciones conmigo tumbado. En una, donde podían verse las caras, ambos se cogieron de la mano. La traje hacia a mi y dije: “te quiero Raúl”. Se queda mirándome, se acerca, me da un fuerte beso en la boca, de unos cuantos segundos; posteriormente siguio cabalgando.
Desde esta posición, tumbe a Raúl, después de unos 5 minutos y siguiendo disfrutando del placer mutuo que ambos estabamos teniendo.
Pasaron los minutos y cambiamos de posición. Esa vez me siento y Raúl se pone encima de mí, sentándose en mi miembro.
Todas estas posiciones, se hacen con un suave, continúo movimiento, donde el placer es máximo. No se hace pausa, siempre manteniendo el ritmo. Estoy disfrutando del momento, y pienso por primera vez, que estoy haciendo el amor, con alguien por el que siento algo más que atracción sexual, sino que hay una amistad, hay un cariño.
Terminado lo anterior hicimos un breve descanso. Ambos nos pusieron frente a frente, acariciándose, besándose. No hablamos, solo gestos, solo la mirada, la cual lo dice todo. Después de este leve receso, me coloco otro condón, poniendo de espaldas a Raúl. Me colocó encima y lo penetro.
En esta posición puede ver su espalda, continuo así de forma suave, sin pausa, con algún que otro ¿sacudión?. Le beso el cuello, los lóbulos. Mis 68 Kg encima de ese cuerpo de 20. Es todo un sueño para mí. Siento como Raúl, disfruta de mi cuerpo, de la experiencia. Estamos así un tiempo indefinido pero perfecto. Estaba a punto de llegar el éxtasis final, la culminación de este momento histórico, de placer, de sentimientos a flor de piel. Me pongo de rodillas, lo pongo a 4 patas.
Una vez, puestos en esa posición, comienzo aumentar la velocidad, sigo y sigo, cada vez mas fuerte, y mas rápido,
pretendo un éxtasis total, tanto es así que después de “llegar al cielo” en esta posición, me corro, si me corro, es la primera vez que me corro con condón, dentro de un chico. Es la primera vez que siento verdadero placer, he alcanzado el orgasmo. Termino y me coloca boca arriba, exhausto, pero con una felicidad en el rostro que no cabe mas de felicidad. Le doy besos sin parar, y le digo: “hoy es la primera vez que hago el amor. Hoy he sentido algo al estar dentro de ti. Ha sido muy placentero. Te quiero Raúl”. Me responde con una sonrisa en la cara: “para mi ha sido una experiencia también. Nunca me habían echo el amor así, nunca me habían comido el culo de esta forma”. “Ponte encima mía, y córrete encima de mi. Quiero sentir tu esencia caliente”.
El miembro, todavía esta duro; Raúl se lo introduce de nuevo en su culo, y comienza a cabalgar, masturbándose. Mueve el otro brazo, el que tiene libre, de una forma tan sexual, que me ha vuelto a poner cachondo de nuevo y mi miembro esta erecto de nuevo, con lo que Raúl la siente dura, dentro de el, y sigue cabalgando, hasta llegar a ese punto sin retorno, donde ya no puedes aguantar mas, eyacula sobre mi. Tal es el gemido que pega, que quiero seguir follándolo un poco más. Raúl se coloca a mi lado. Cojo restos de semen de mi miembro, mezclandolos con los de Raúl, que tiene en su pecho. Una vez hecho, con el dedo índice los coloca sobre los labios de Raúl. Hace lo mismo en los mios, dándole un besazo. “Ahora tu y yo siempre juntos. Este momento no lo olvidaremos jamás. Esto es un pacto, en vez de sangre, de fluidos, así nuestros corazones siempre estarán juntos”.
Ambos se abrazaron, se fundieron el uno con el otro. Cerre mis ojos, imaginando el gran momento que paso y preguntándome, que estariá pensando Raúl. Lo observo, quedo embobado. Ambos estamos en un profundo éxtasis, ambos quedamos abrazados, ambos quedamos como dos amantes, como uno solo, unidos por una experiencia que jamás olvidaramos.
Yo me quedo, contemplando a Raúl, acariciando su pelo. Mientras Raúl esta pensando……..
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