Mi visión como expositor del Salón Erótico de Barcelona 2010
Escrito por Adalberto Subirana en General, tags: salón erótico de Barcelona 2010Crea tu blog gratuito por cortesía de Retos Entre Chicos.
Éste es mi segundo artículo dedicado al Salón Erótico de Barcelona 2010. En él quiero comentar mi visión como expositor novato: qué me esperaba y qué me encontré; qué esperaba conseguir y qué conseguí. Tengo que aclarar que daré mi visión parcial como expositor de la zona EnClaveGay.
Cuando me ofrecieron participar me gustó la idea, sobre todo porque parecía que se le iba a dedicar atención al apartado gay del salón. No como en antiguas ediciones del FICEB en las que se separaba el apartado gay en una habitación de otro piso. Y como en esta entrega quiero comparar lo que esperaba y lo que me encontré, tengo que decir que me agradó mucho cómo estaban dispuestos los stands, sin una separación entre areas, todos estábamos juntos. Eso es bueno y malo a la vez. De hecho se nos apuntó una persona para un casting y no sabía que se trataba de una productora porno gay. Igual habría estado bien marcar de alguna manera “Area Gay” o “EnClaveGay” en la zona donde estábamos, más que nada para orientar a los visitantes. Pero en esencia, en este salón por fin el porno gay no era el hermano tonto del porno hetero, sino que éramos hermanos al mismo nivel.
También como expositor quizás me esperaba la presencia de más productoras o distribuidoras hablando en general, tanto hetero como gay. Había bastantes stands, pero muchos eran de tiendas. Productoras grandes habría tres a lo sumo, y tenían stands muy amplios. Luego en el apartado gay estábamos tres productoras más con stands pequeñitos. Eso puede ser un reflejo de la crisis en la que España está sumida. Es posible que algunas productoras o distribuidoras españolas no se hayan querido arriesgar invirtiendo dinero tal como están las cosas.
Uno de mis objetivos al asistir como expositor era intentar hacer relaciones, tanto con expositores (productoras, distribuidoras y tiendas) como con empresas que nos quisieran ofrecer sus productos. Solamente el viernes se nos acercó una empresa. Luego dediqué el domingo por la mañana a estas labores, pues preveía que serían unas horas tranquilas. Pero realmente sólo había tres posibilidades adecuadas para nosotros. Quizás en épocas más boyantes con mayor afluencia de expositores la cosa habría ido de otra manera. Aún así, mejor tres que cero. Ahora a ver si conseguimos llegar a algo con esos contactos que logramos. Sobre ésto, dedicaré un tercer envío, pues merece la pena una atención especial el apartado de contactos entre empresas en una feria.
Otra cosa que esperaba era mayor afluencia de público gay, dado que se le dedicaba un apartado específico. Y en eso, el salón me defraudó un poco. Yo personalmente no percibí una gran afluencia de público gay. Al menos no vi mucha gente acercándose a los stands del apartado gay durante las horas en que yo estuve, que no fueron todas. A nosotros, por ejemplo, nos funcionó mejor el viernes a primera hora, cuando el ambiente estaba más relajado, y se nos acercó alguna gente a preguntar. También el sábado, con mayor afluencia de público, que nos sirvió para que alguna gente interesada se apuntase a nuestros castings. Es cierto que había enfrente nuestro una productora sueca y se les acercaba un poco más de gente, pero tampoco era una avalancha. Y en el stand de Kristen Bjorn básicamente vino gente cuando acudieron el sábado algunos de los actores.
Respecto de la dinámica del salón, pues lo que me imaginaba se cumplió. Básicamente, varios escenarios, megafonía a tope, tímpanos destrozados y muchas horas de pie. Agotador. Pero creo que agotador tanto para expositores como para visitantes. Aún así era mucho más humano que la vez que fui al FICEB como visitante. Aquello era verdaderamente cruel para el oído. Cada stand tenía su propio escenario, más pequeño o más grande, y su propia megafonía. Y competían en decibelios a ver quién chillaba más para atraer al público. No aguanté ni una hora allí dentro. Fui a lo que tenía que hacer y me piré. En el salón erótico de barcelona se dieron consignas a los expositores para que no subieran demasiado los decibelios, y aunque alguno se pasó en algún momento, en general el ruido no era del todo agresivo. Pero yo, acostumbrado a mi música clásica, pues no me fue fácil amoldarme.
Bueno, en la siguiente entrega, mi opinión del salón como empresario.
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